Obispo Chau en la Misa por la Vida NJ: ‘Toda vida es un regalo de Dios’
El Obispo Auxiliar Pedro Bismarck Chau de la Arquidiócesis de Newark dió la homilía en la Misa por la Vida de Nueva Jersey de este año, recordando a los fieles que al “reunimos desde diversos puntos del estado de Nueva Jersey y emprendemos una peregrinación para celebrar la vida ¡Para recordar al mundo entero que la vida es hermosa y que todas las vidas importan!”
La Misa, celebrada el 8 de octubre en la Catedral de Santa María de la Asunción en Trenton, Nueva Jersey, fue oficiada por el obispo David M. O’Connell, C.M., de la Diócesis de Trenton. Le acompañaron obispos y sacerdotes de todo el estado de Nueva Jersey, incluidos otros tres obispos auxiliares de la Arquidiócesis de Newark: los obispos Manuel A. Cruz, Elias R. Lorenzo, O.S.B., y Michael A. Saporito.
Más tarde, según informó el Trenton Monitor, los asistentes se unieron a miles de participantes más en la concentración y marcha anual por la vida, que tuvieron lugar en el anexo del Capitolio estatal de Nueva Jersey en Trenton. “El evento reunió a personas de todas las edades, incluidas organizaciones provida de to
das las diócesis del estado, así como delegaciones de escuelas católicas y parroquias. Entre los oradores figuraron legisladores estatales, representantes de las organizaciones nacional y estatal de la Marcha por la Vida y líderes religiosos, incluido el obispo Kevin J. Sweeney, de la Diócesis de Paterson. La jornada también puso un énfasis especial en el apoyo a las madres que atraviesan embarazos difíciles”, señaló el Monitor.
A continuación, se comparte la homilía completa del obispo Chau.

Homilía del Obispo Pedro Bismarck Chau en la Misa por la Vida Nueva Jersey 2026 en Trenton, NJ
Mira a tu alrededor, ¡qué hermoso eres! What beautiful creatures God has created! Look around you and tell the person next to you “You are a marvelous creation!” “Tu eres una creación maravillosa”.
Hermanos y hermanas, somos creación de Dios, creados a imagen y semejanza de Dios. ¡Hemos sido creados de manera maravillosa!

Esta mañana nos reunimos desde diversos puntos del estado de Nueva Jersey y emprendemos una peregrinación para celebrar la vida; para recordar al mundo entero que la vida es hermosa y que todas las vidas importan. Todas las vidas son hermosas y la vida es un regalo de Dios, por si acaso lo hubieran olvidado.
Nuestra fe nos enseña que la dignidad humana es inherente a toda persona. La dignidad humana es el fundamento de los derechos humanos. Hemos sido creados a imagen y semejanza de Dios, creados por Él y dotados de vida por amor, y estamos llamados a la vida eterna.
En la segunda lectura de hoy, san Pablo nos recuerda cuánto ama el Padre a cada persona. “Porque él nos libró del poder de las tinieblas y nos hizo entrar en el Reino de su Hijo muy querido, en quien tenemos la redención y el perdón de los pecados. Porque Dios quiso que en él residiera toda la Plenitud. Por él quiso reconciliar consigo todo lo que existe en la tierra y en el cielo, restableciendo la paz por la sangre de su cruz”. (Col 1,13–14, 19–20)
Examinando nuestros corazones
Jesús dio su vida por toda la humanidad. Cuando miramos la cruz, vemos cuán profundamente ama Dios a cada persona. Ningún ser humano es desechable. Ninguna vida carece de valor. Cada persona es alguien por quien Cristo murió.
En su reciente visita a Francia el Papa León se reunió con los jóvenes y habló del valor de la vida. En respuesta a la pregunta de una joven sobre su preocupación por los principios de la sociedad actual y su desprecio por Dios, el Papa dijo:
“Que muchos sean ajenos a la cuestión de Dios es, en efecto, un problema; pero lo es igualmente que muchos sean ajenos a la cuestión del hombre. Cuántas personas, por desgracia, se desinteresan del prójimo, viviendo de manera egoísta o desprecian a los pobres desperdiciando sus bienes en cosas vanales. Cuántos descartan a los sencillos y a los enfermos, pensando que alguien vale por lo que produce.”
– Vigilia de oración con los jóvenes – Discurso del Santo Padre León XIV, “Stade de France” de Saint-Denis, viernes 25 de septiembre 2026
Sus palabras nos invitan a examinar nuestro propio corazón. ¿Reconocemos la dignidad de cada persona, incluidas aquellas cuyas necesidades interrumpen nuestros planes o cuyas circunstancias nos incomodan?
Defender la justicia y la dignidad humana

Nuestra fe, hermanos y hermanas, nos convence del valor que tiene cada persona, independientemente de su género, condición social, origen, nacionalidad, edad —nacida o por nacer—, salud, inteligencia, religión, orientación sexual, situación migratoria, situación laboral, o de sus éxitos y fracasos en la vida. Esta convicción nos impulsa a denunciar cualquier injusticia contra la vida humana, tales como la eutanasia, el aborto, el maltrato a los ancianos, el abuso infantil, la trata de personas, el maltrato a los inmigrantes y la pena de muerte. Estas acciones vulneran la dignidad humana de muchos de nuestros hermanos y hermanas hoy en día.
A veces, esta misión puede resultar desalentadora. Podemos llegar a preguntarnos si nuestras oraciones, nuestro servicio o nuestro testimonio público marcan realmente alguna diferencia. En la primera lectura de hoy, escuchamos el lamento de Isaías, quien siente que su labor ha sido en vano. Aún así le confía su causa al Señor (cf. Isaiah 49:4).
Quizás algunos de ustedes conozcan esa sensación. Han rezado, hecho voluntariado, acompañado a familias y defendido la vida, y aun así las necesidades parecen abrumadoras.
Pero la respuesta del Señor a Isaías abre un horizonte aún más amplio: “Te destino a ser la luz de las naciones, para que llegue mi salvación hasta los confines de la tierra” (Isaías 49,6).
Crear espacios de acogida
Hermanos y hermanas, no se desanimen. Dios ve su fidelidad, incluidos los actos silenciosos de amor que nadie más nota. Quizás no veamos todos los frutos de nuestros esfuerzos, pero podemos confiárselos al Señor. Él nos pide que sigamos llevando su luz a los lugares donde la esperanza se desvanece.
Quisiera concluir con las palabras del Papa León XIV en Lourdes, el 27 de septiembre:
“Frente a las corrientes actuales que pretenden redefinir el valor de la vida humana ante la enfermedad, el sufrimiento o la vejez, la Gruta de Massabielle se erige como un santuario de la esperanza cristiana. Aquí no se rechaza ninguna fragilidad. Sus muletas, sus sillas de ruedas, sus lágrimas ocultas no son obstáculos: son el lugar, por excelencia, donde ustedes son respetados plenamente, acogidos y transformados por el amor infinito de Dios. Lourdes es el lugar bendito de una profesión de fe en la belleza y la sacralidad de la vida, porque allí es acogida como un don precioso de Dios, llamado a florecer para la eternidad en el amor del Padre”.
– Homilía del Santo Padre León XIV, Prairie del Santuario de Nuestra Señora de Lourdes, domingo 27 de septiembre 2026.
Que nuestras parroquias y hogares se conviertan en lugares donde esa misma acogida sea una realidad: donde nadie sea rechazado por su fragilidad y donde cada persona pueda encontrar el amor de Dios.
Al continuar hoy nuestra peregrinación, llevemos ese amor con nosotros. Que quienes nos encuentren reconozcan en nosotros a personas que valoran la vida, protegen a los vulnerables y se mantienen fieles en la esperanza.
Every life is a gift from God! ¡Toda vida es un regalo de Dios!
Que recibamos ese don con gratitud y lo defendamos con valentía y amor.
Amén.
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A continuación, un video de la homilía del Obispo Chau:
Imagen destacada: El Obispo Pedro Bismarck Chau, obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Newark, pronuncia la homilía durante la tercera Misa por la Vida de los obispos de Nueva Jersey, celebrada el 8 de octubre en la Catedral de Santa María de la Asunción, en Trenton. El Obispo Chau enfatizó la dignidad intrínsica de toda persona y animó a los fieles a mantenerse firmes en sus oraciones y en su testimonio público en defensa de la vida. (Foto de Mike Ehrmann / Trenton Monitor)
