Hemos sentido su dolor y estamos a su lado

¡Señor, ten piedad! Resonó cuarenta y nueve veces, martilleando la noche en una súplica de doscientas voces, mientras el diácono Andrew Golden leía los nombres de personas fallecidas bajo la custodia de ICE en distintos centros de detención del país.

Hacía frío y una lluvia fina castigaba los rostros y los paraguas de los reunidos en el estacionamiento al lado de Delaney Hall en Newark. Era un servicio de Miércoles de Ceniza muy diferente al que había habido durante el día o estaría sucediendo a aquella hora en las parroquias de la Arquidiócesis. “Allá adentro están rezando el rosario, unidos a nosotros en oración porque saben que estamos aquí”, nos recordó el P. Alex Gaitán, Coordinador del Ministerio de Inmigración. “Lloraban cuando les dije que ustedes iban a venir esta noche a orar por ellos”. Por eso, de vez en cuando, nuestra mirada se volvía hacia las ventanas iluminadas del edificio del Centro de Detención donde están confinados los detenidos por los agentes de ICE.

Más de doscientas personas se unieron al Ministerio de Inmigración de la Arquidiócesis de Newark para un servicio de Miércoles de Ceniza frente a Delaney Hall.

Reconociendo la dignidad de cada persona

Estábamos allí al caer la noche, inspirados por las palabras del Cardenal Joseph Tobin, arzobispo de Newark, quien había sido el primero en visitar muy de mañana a los detenidos en el Centro y celebrar con ellos la Eucaristía. “Fue un momento sombrío”, diría el Cardenal al día siguiente en una entrevista en CNN, refiriéndose a su visita. “Celebré la misa con mujeres de diferentes países. Personas que sufren palpablemente por estar separadas de sus familias. Vi una solidaridad increíble, sobre todo en el momento de la paz. Con el corazón roto y deseosas de apoyarse mutuamente. Esto da sentido a lo que hago a diario: reconocer la dignidad de cada persona y trabajar juntos en la comunidad, asegurándonos de que esa dignidad sea reconocida y respetada”. Le siguieron durante el día los obispos auxiliares, que celebraron la Eucaristía para distintos grupos de los más de mil detenidos.

¡Qué diferente era ese Miércoles de Ceniza de los de años anteriores! Con el ruido de los camiones como fondo y bajo el agua, pero sin prisa, el P. Alex nos situó en el momento y la razón de la celebración en un lugar tan inusual. También, sin prisa, escuchamos la Palabra de Dios, seguida de un muy emotivo comentario en inglés y en español de Mons. Manuel Cruz.

“Hoy —entre otras cosas nos dijo emocionado Monseñor Cruz— hemos sido testigos del sufrimiento y de las lágrimas de tantos hombres y mujeres. Los hemos visto de rodillas pidiéndole a Dios misericordia.

El obispo Manuel Cruz impone cenizas en la frente de un participante durante el servicio de Miércoles de Ceniza frente a Delaney Hall.

Diciendo: Señor, quiero hacer tu voluntad, pero, si es posible, quítame este dolor porque todo esto no es justo. ¿Por qué, Señor? ¡Tenían tanto miedo! Esta noche yo tengo frío, estoy mojado, pero mi corazón está ardiendo. Cuando vuelva a casa, no puede ser lo mismo, porque he tocado el corazón herido de Cristo en el sufrimiento de tantos hombres y mujeres que tienen miedo y tienen ansia de estar con sus familias. Les hemos abrazado uno a uno al final de la misa, diciéndoles que continuaremos luchando para que puedan volver a casa con sus familias. Les hemos prometido que no van a estar solos. Salimos confundidos, tristes, pero con una gran esperanza en nuestros corazones”.

Cenizas y lluvia

El Perdona a tu pueblo, Señor salió dolorido de las gargantas de todos los presentes, acompañados por los acordes de dos guitarras, mientras los cuatro obispos presentes y algunos sacerdotes y diáconos marcaban la frente de los congregados con la ceniza, doblemente bendecida porque la lluvia seguía cayendo.

Al terminar el servicio y esquivando los charcos de agua y los montones de nieve, llegamos todos en procesión hasta el frente del Centro de Detención, donde cada uno de los obispos hizo una breve reseña de los cuatro detenidos por ICE que habían fallecido en aquel lugar, honrando su memoria con una narración nada igual a la tergiversada de las versiones oficiales.

Una oración más por cada uno de ellos y un grito repetido de ¡Viva Cristo Rey! y ¡Viva Nuestra Madre! Un viva que salió como un grito de las gargantas de todos los presentes, enviado al aire con fuerza, con la esperanza de que llegara al otro lado del muro. “Gritemos fuerte —nos dijo el P. Alex— para que nos oigan. Necesitan de nuestro apoyo para tener esperanza”.

Haciéndonos eco de las palabras del Cardenal Tobin en días anteriores, nos despedimos escribiendo muchas veces en el suelo, con tizas de colores, la palabra NO. “No a lo que hiere la dignidad humana. No al trato deshumanizante que sufren muchos de los inmigrantes”. La lluvia habrá borrado lo escrito en el suelo, pero lo que esa noche se grabó en nuestros corazones se escribió para quedarse.

Para ver más fotos del servicio de Miércoles de Ceniza en Delaney Hall, haga clic AQUÍ.

El diácono Asterio Velasco es Director del Ministerio Hispano de la Arquidiócesis de Newark.


Imagen destacada: El Padre Alex Gaitán preside un servicio de Miércoles de Ceniza frente a Delaney Hall en Newark, acompañado (de derecha a izquierda) por el Obispo Michael Saporito, el Obispo Manuel Cruz, el Obispo Emérito Gregory Studerus, el Obispo Elías Lorenzo, el Diácono Asterio Velasco y el Diácono Andrew Golden. (Fotos cortesía del Padre Alex Gaitán / Arquidiócesis de Newark)

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