Cardenal Tobin: Todos estamos llamados a ser santos
Mis queridas hermanas y hermanos en Cristo:
Durante los dos primeros días de noviembre, la Iglesia nos invita a reflexionar sobre lo que el Concilio Vaticano II denominó “la llamada universal a la santidad”. Los católicos creemos que todos los seres humanos estamos hechos a imagen y semejanza de Dios, y que todos nosotros—sin importar quiénes seamos o cuál sea nuestra historia personal—estamos llamados a ser santos.
¿Qué significa ser santo? Según el Catecismo de la Iglesia Católica, “el deseo de Dios está inscrito en el corazón humano” (#27). Los seres humanos estamos destinados a buscar a Dios, a encontrarlo y a unirnos a él—tanto aquí en la Tierra como en nuestro hogar celestial.
La santidad es la cualidad de nuestra unión con Dios, la indicación de nuestra cercanía a Él. Las mujeres y los hombres santos están cerca de Dios. Por eso los llamamos “santos”, que proviene de la palabra latina sanctus o santo.
En su homilía para la canonización de dos jóvenes santos, “San Pier Giorgio Frassati y San Carlo Acutis: un joven de principios del siglo XX y un adolescente de nuestros días, ambos enamorados de Jesús y dispuestos a darlo todo por él” (véase la selección más abajo), el Papa León XIV recuerda la conversión de otro joven, San Francisco de Asís:
Jesús se le apareció a [Francisco] en el camino y le pidió que reflexionara sobre lo que estaba haciendo. Recobrando el sentido, le hizo a Dios una sencilla pregunta: “Señor, ¿qué quieres que haga?”
Sabemos que el Señor respondió a Francisco diciendo: “Reconstruye mi Iglesia”, y que el joven lo abandonó todo para seguir los pasos de Jesús y ayudar a revitalizar la Iglesia de su época.
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