Cardenal Tobin: Jesús, un Mesías pobre que ama a los pobres
Mis queridas hermanas y hermanos en Cristo,
Si aún no han leído la Exhortación Apostólica recientemente publicada Dilexi Te, Sobre el Amor hacia los Pobres, a continuación, se ofrece una selección. Sin embargo, les animo encarecidamente a leer el texto completo en: www.vatican.va
Me encanta esta carta por su contenido poderoso, pero también me encanta porque es una mezcla perfecta del corazón pastoral y la enseñanza profunda del difunto Papa Francisco, quien inició este proyecto, y de nuestro nuevo Santo Padre, el Papa León XIV, quien lo completó. Estos dos grandes pastores hablan aquí con una sola voz, y lo que nos dicen es importante: el Hijo único de Dios, nuestro Redentor, se hizo pobre para amar y servir a los pobres. Y aquellos de nosotros que nos hemos comprometido a seguir a Jesús, el Mesías pobre, tenemos la obligación por amor de respetar y servir a los pobres como él lo hizo.
De acuerdo a Dilexi Te:
El Evangelio muestra que esta pobreza incidió en cada aspecto de la vida de Jesús. Desde su llegada al mundo, experimentó las dificultades relativas al rechazo. El evangelista Lucas, narrando la llegada a Belén de José y María, ya próxima a dar a luz, observa con amargura: “No había lugar para ellos en el albergue” (Lc 2,7). Jesús nació en condiciones humildes; recién nacido fue colocado en un pesebre y, muy pronto, para salvarlo de la muerte, sus padres huyeron a Egipto (cf. Mt 2,13-15). Al inicio de la vida pública, fue expulsado de Nazaret después de haber anunciado que en Él se cumple el año de gracia del que se alegran los pobres (cf. Lc 4,14-30). No hubo un lugar acogedor ni siquiera a la hora de su muerte, ya que lo condujeron fuera de Jerusalén para crucificarlo (cf. Mc 15,22). En esta condición se puede resumir claramente la pobreza de Jesús. Se trata de la misma exclusión que caracteriza la definición de los pobres: ellos son los excluidos de la sociedad.
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