Cardenal Tobin: Eucaristía—Vivir el don de Cristo como si lo mereciéramos
Mis queridas hermanas y hermanos en Cristo:
El domingo 22 de junio de 2025, nuestro Santo Padre, el Papa León XIV, celebró la solemnidad del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo (Corpus Christi) en la plaza de San Juan de Letrán, la Catedral Basílica de Roma. Después de la Misa, tuvo lugar la tradicional procesión eucarística y la bendición.
En su homilía (véase la selección más abajo), el Papa León citó al patrón de su orden religiosa, San Agustín de Hipona, de la siguiente manera:
Cristo es verdaderamente “panis qui reficit, et non deficit; panis qui sumi potest, consumi non potest” (Serm. 130, 2): Él es el pan que restaura y no se agota; el pan que se puede comer, pero no se acaba. La Eucaristía, de hecho, es la presencia verdadera, real y sustancial del Salvador (cf. Catecismo de la Iglesia Católica, 1413), que transforma el pan en sí mismo para transformarnos en El mismo.
San Agustín también nos aconseja vivir como si mereciéramos recibir este “pan de cada día del cielo”, el Cuerpo y la Sangre sagrados de nuestro Redentor. Por supuesto, Agustín sabía que ninguno de nosotros merece recibir a Cristo en la Eucaristía. La Sagrada Comunión es siempre un don completamente inmerecido que recibimos como resultado de la gracia de Dios.
Nada de lo que podamos hacer por iniciativa propia nos hace dignos de que el Señor entre en nuestros corazones. Lo único que podemos hacer es intentar estar preparados, intentar “permanecer despiertos” y estar atentos, e intentar estar verdaderamente agradecidos cuando nuestro Señor se entrega a nosotros en este gran misterio de nuestra fe.
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