Cardenal Tobin: Jesucristo es la fuente de toda alegría

Queridos Hermanas y Hermanos en Cristo,

El encuentro personal con Jesucristo es la fuente de toda alegría cristiana. Pero el camino hacia la alegría no es fácil. Requiere que nos enfrentemos a nosotros mismos y a nuestros defectos, y que superemos muchos obstáculos a lo largo del camino.

La tristeza y la decepción son un hecho de la vida. Nuestras “heridas” emocionales, físicas e incluso espirituales no pueden enterrarse ni ignorarse. Hay que sufrirlas. Sólo a través de la cruz — compartiendo la pasión y la muerte de nuestro Redentor — podemos participar en la alegría de la resurrección.

En su primera homilía dominical al inicio de su pontificado (ver más abajo), el Papa León XIV nos exhorta a afrontar los obstáculos que se nos presentan sin edulcorarlos, pero nos asegura que la alegría está siempre a nuestro alcance gracias a la misericordia infinita de Dios. “Este es el espíritu misionero que debe animarnos”, dice el Santo Padre. Y, citando a san Agustín, santo patrón de su Orden religiosa, añade: “La Iglesia está formada por todos aquellos que están en armonía con sus hermanos y hermanas que aman al prójimo” (Serm. 359,9).

¿Dónde encontramos a Jesús y recibimos su don de la alegría? Ciertamente, lo encontramos en la oración y en los sacramentos de la Iglesia. Pero también nos recuerdan las poderosas palabras del Señor: “Les aseguro que todo lo que hicieron por uno de estos hermanos míos, aun por el más pequeño, lo hicieron por mí” (Mt 25, 40).

Siempre que nos acercamos a los demás y salimos de nuestra comodidad para abrazar a los pobres y marginados, encontramos a Jesús. Siempre que “salimos” y abrazamos el “espíritu misionero” del Evangelio, descubrimos — y podemos compartir — la alegría del Evangelio.

Continúe leyendo el último boletín del Cardenal Tobin.

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