P. Alex Gaitán elogiado como Voz de la Dignidad Humana durante Misa Conmemorativa
Cientos de personas se congregaron en la iglesia católica de San José, en Jersey City el 29 de septiembre para una misa en memoria del Padre José Alexander Gaitán Montes, C.M.F.
El Padre Gaitán, quien desde 2024 ejercía de coordinador del Ministerio de Inmigración de la Arquidiócesis de Newark, falleció repentinamente en El Salvador el 6 de septiembre mientras estaba retiro con la Orden Claretiana. Conocido por ser un apasionado defensor de los inmigrantes y refugiados, también era una figura muy querida en la parroquia de San José, donde residía.
El Cardenal Joseph W. Tobin, C.Ss.R., Arzobispo de Newark, presidió la misa. Le acompañaron los Obispos Auxiliares Pedro Bismarck Chau, Manuel A. Cruz, Elias R. Lorenzo, O.S.B., y Michael A. Saporito. También concelebraron el Obispo Emérito Gregory Studerus, el P. John Molyneux, C.M.F. —párroco de San José— y el P. Paul Keller, C.M.F. —superior provincial de las Misiones Claretianas en Estados Unidos y Canadá—, junto con otros cinco sacerdotes misioneros Claretianos y numerosos sacerdotes de la Arquidiócesis de Newark.
Los feligreses de la parroquia de San José abarrotaron el templo, acompañados por muchos que habían colaborado con el Padre Gaitán en su labor en el ministerio de inmigración.
Un discípulo entregado de Jesús 
En su homilía, el Padre Molyneux —quien conoció al Padre Gaitán durante más de 23 años— recordó a su amigo y compañero misionero como un hombre que defendió a quienes carecían de voz y a los sectores desatendidos, alzando la voz por ellos sin temor alguno. Recordó cómo, apenas dos años después de su ordenación y mientras servía en Georgia, el Padre Gaitán “aprendió a celebrar la Misa en birmano, pues insistía en que aquella comunidad necesitaba rezar la Misa en su lengua materna con mayor frecuencia, y no solo en Navidad y Pascua”.
Fue durante su labor en la Misión de San Gabriel, en California, cuando “comenzó a arraigarse la pasión del Padre Gaitán por el ministerio con los migrantes”, señaló. Seis años después, cuando la Arquidiócesis de Newark creó un puesto para coordinar dicho ministerio, “la experiencia y la pasión de Alex por los migrantes se presentaron como una colaboración perfecta entre la arquidiócesis y los claretianos’.
El Padre Molyneux recordó las palabras de Jesús a sus discípulos: Porque tuve hambre, y ustedes me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de beber (Mt 25,35). Notó:
“Todo el enfoque misionero de Alex —ya fuera con pandilleros en Back of the Yards [Chicago], refugiados birmanos en Stone Mountain, recién llegados de Centroamérica y México en San Gabriel o campesinos en Fresno— se centraba en acoger al extranjero; y su ministerio más visible y destacado en Delaney Hall consistía en acudir a los encarcelados. El Padre Alex hizo todo esto porque era discípulo de Jesús. Y creo de todo corazón que la promesa de Jesús se ha cumplido”.
Una misión que continúa
Antes de que concluyera la liturgia, el Cardenal Tobin se dirigió a la congregación en español e inglés, elogiando al Padre Gaitán como “alguien que nos recordó la dignidad de cada persona”, al tiempo que animaba a los amigos y colaboradores del Padre Gaitán a continuar su misión:
“Me dicen que algunos días antes de su muerte [que el] Padre Alex pasó un buen rato ante el sepulcro de Monseñor Óscar Romero en San Salvador ¿Qué le estará diciendo a un buen sacerdote un santo obispo? Tal vez el obispo le dice algo que él dijo en una de las últimas homilias que predicó antes de quedar asesinado. Él dijo: “Ninguno de nosotros podemos hacer todas las cosas, pero si cada quién puede hacer algo, algo muy bueno, y la gran libertad de saber que Dios no nos exige la imposibilidad; nos pide grandeza del corazón.”
El Cardenal Tobin dijo: “En nombre de la arquidiócesis, doy gracias a Dios por la comunidad claretiana que nos ha prestado un hermano, que logró unirnos nuestros esfuerzos para con los pobres, y yo les aseguro que la misión continúa, y vamos a seguir juntos ¡El pueblo unido jamás será vencido!”
Los asistentes prorrumpieron en un aplauso sostenido y entusiasta y luego se unieron al cardenal Tobin para cantar la Salve Regina ante una imagen de María situada junto al altar. Tras la misa, la comunidad se reunió en el salón parroquial para celebrar la vida y el ministerio del Padre Gaitán.
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Imagen destacada: Cientos de personas se reunieron en la iglesia católica de San José, en Jersey City, el 29 de septiembre para una misa en memoria del Padre Alex Gaitán. (Foto de Shania Mosquera / Arquidiócesis de Newark)


