La Arquidiócesis agradece y se despide del Obispo Saporito
“Puede que yo salga de Newark, pero Newark nunca saldrá a mí”, dijo el Obispo Auxiliar Michael A. Saporito al despedirse de los fieles de la Arquidiócesis de Newark a menos de una semana antes de su instalación como sexto Obispo de Metuchen.
Habló durante una Misa especial de acción de gracias y despedida, celebrada el 17 de octubre en la Catedral Basílica del Sagrado Corazón en Newark, Nueva Jersey.
El cardenal Joseph W. Tobin, C.Ss.R., Arzobispo de Newark, presidió la liturgia. Le acompañaron el Obispo Saporito y el Obispo emérito Gregory J. Studerus, junto con varios sacerdotes y diáconos, muchos de ellos provenientes de parroquias en las que el obispo Saporito prestó servicio a lo largo de los años.
Muchos religiosos y fieles también asistieron a la liturgia para honrar a un hombre que había dedicado su vida a servir al pueblo de la Arquidiócesis de Newark.
Construir el Cuerpo de Cristo
El Obispo Saporito, de 64 años, nació en Newark y creció en Bloomfield, Nueva Jersey. Tras su ordenación en 1992, prestó servicio en varias parroquias de la Arquidiócesis de Newark durante los primeros años de su ministerio. Luego fue nombrado párroco en San José de Maplewood, donde sirvió durante casi siete años, y de ahí a Santa Elena de Westfield por nueve años. En 2020, fue nombrado obispo auxiliar.
Tras su consagración episcopal, el Obispo Saporito ejerció como obispo regional del condado de Bergen. El Cardenal Tobin también le encomendó dirigir la implementación de la iniciativa “Somos sus testigos” de la Arquidiócesis de Newark.
En cuánto a su labor, dijo el Cardenal Tobin en su homilía: No te limitaste a gestionar un programa; caminaste junto a las personas, las escuchaste y nos desafiaste a todos a convertirnos en discípulos misioneros valientes y con un propósito claro. Dejas tras de ti el legado de una Iglesia más viva, más consciente de su llamada bautismal y más arraigada en el poder del Espíritu Santo.
“Esta rica experiencia de edificar el cuerpo de Cristo es el hermoso regalo, fruto de un gran esfuerzo, que ahora llevas contigo mientras te preparas para cruzar el río”, afirmó el Cardenal. “Nos has enseñado a ser testigos; ahora, vas a mostrar a Metuchen cómo hacer lo mismo”.
Llamado “a confiar una vez más”
Durante unas palabras pronunciadas hacia el final de la Misa, el obispo Saporito expresó su gratitud a todos aquellos que “me acogieron en sus vidas, en sus hogares y en sus corazones”. Asimismo, agradeció al cardenal Tobin por su “ejemplo y orientación”, y a sus hermanos sacerdotes por su apoyo, dedicación y amistad.
El Obispo Saporito dijo: Debo decir que, por muy difíciles que hayan sido las circunstancias, siempre he sentido que cada encomienda me ha preparado para afrontar la siguiente etapa. Por tanto, el Señor Jesús, que ha sido siempre fiel conmigo, me ha llamado a confiar en Él una vez más. No sé qué me espera en Metuchen, pero sé quién ha estado allí antes incluso de que yo ponga un pie en una oficina o en una parroquia.
Concluyó: Gracias por su amor. Gracias por estar aquí esta noche. Gracias por hacer de mí quien soy hoy. Que Dios los bendiga. Que su Madre vele por nosotros y que nuestro testimonio como cuerpo de Cristo atraiga a otros hacia el amor que nos deja sin aliento.
Un hombre con un “profundo amor por el Señor”
Tras la misa de despedida tuvo lugar una recepción, que brindó al clero, a los seminaristas y a los invitados la oportunidad de felicitar personalmente al obispo Saporito y desearle lo mejor.
El P. Joseph Meagher es el párroco de la parroquia de San Antonino en Newark. Él y el Obispo Saporito fueron compañeros durante cinco años en el seminario y fueron ordenados en 1992.
“El obispo Michael siente un profundo amor por el Señor y por su Iglesia; es, además, un hombre valiente, abierto a la acción del Espíritu Santo de maneras sorprendentes”, señaló el P. Meagher. “Es una persona que piensa de forma original, que mira más allá de cómo se hacían las cosas ayer, al tiempo que trabaja dentro de las realidades institucionales”.
Otros de los presentes destacaron el estilo sencillo del obispo y su dedicación al ministerio.
“Conozco al obispo Michael desde hace unos 25 años”, comentó Martha, feligresa de la parroquia de San Pedro Apóstol en River Edge. Al recordar el ministerio del obispo en dicha parroquia —donde sirvió como vicario parroquial en la década de los 1990—, señaló que “nunca ha conocido a nadie más humilde y tan lleno de la gracia de Dios”.
El cardenal Tobin se hizo eco de este sentir. “Es una persona abierta y humilde; se toma la predicación muy en serio y realmente se prepara para ella”, comentó a Jersey Catholic durante la recepción. “Los sacerdotes de Metuchen encontrarán en él a un buen hermano y a una figura paterna”.
Para ver más fotos de la Misa de despedida y la recepción del Obispo Saporito, HAGA CLÍC AQUÍ.
Los obispos auxiliares colegas del Obispo Saporito también emitieron mensajes de felicitación y homenajes.
A continuación, los momentos destacados de la Misa de despedida:
Imagen destacada: La Arquidiócesis de Newark celebró una Misa de acción de gracias y despedida en honor al Obispo Michael A. Saporito el 17 de octubre. (Fotos de Julio Eduardo Herrera / Arquidiócesis de Newark)






