El proceso de escucha a la comunidad, una tarea permanente

El próximo día 16 de octubre, domingo, celebraremos en la Catedral de Newark una Misa de Acción de Gracias presidida por nuestro arzobispo el Cardenal Tobin, que dará fin a la etapa diocesana del Sínodo.

Fueron muchas las personas –unas quince mil– que a lo largo y ancho de la Arquidiócesis participaron en el proceso sinodal. Se reunieron para analizar con sinceridad –en espíritu de oración y de escucha al Espíritu Santo– cómo ven la realidad eclesial tanto en sus parroquias como a nivel arquidiocesano. Respondían, como en el resto del mundo católico, a la invitación que nos hiciera a todos el Papa Francisco.

El Papa quería que todos participáramos en esta gran consulta histórica. Nos pedía que, sin miedo, expresáramos nuestro parecer de cómo vemos la Iglesia hoy, y que expusiéramos también aquello que creemos que debe cambiar o mejorar en ella. Que soñáramos en grande con la Iglesia del futuro.

Fueron muchas las sesiones de escucha organizadas en diferentes idiomas -unas setecientas en total–, no solo en las parroquias sino también en otros ambientes como escuelas y universidades. También fueron muchas las páginas escritas que recogieron las voces de nuestro pueblo.

Con todo ese material se compuso el documento diocesano, que contribuyó a la redacción del documento regional (de las diócesis de New Jersey y Pennsylvania) y finalmente, al documento nacional, resumen de lo recibido en todas las diócesis del país. Ese documento nacional ha sido enviado a Roma para que la consulta siga su curso y que, junto con los recibidos de todos los países del mundo, sea la base para la última etapa del Sínodo sobre la Sinodalidad, cuando se reúnan los obispos con el Papa Francisco en el otoño del año próximo.

La comunidad hispana tuvo una gran participación en el proceso sinodal de nuestra Arquidiócesis. Preparamos una síntesisde lo enviado por los doscientos doce pequeños grupos que se reunieron durante cinco semanas en más de cuarenta parroquias, al igual que lo expresado en el Encuentro Sinodal que celebramos en el mes de junio en el Centro Juvenil Juan Pablo II en Kearny. En dicho documento están expresadas las alegrías y las preocupaciones de los hispanos, sobre todo a nivel de las comunidades parroquiales.

Estoy seguro de que la pregunta que está en la mente de muchos en estos momentos es: Y ahora… ¿qué? Como ya hemos dado la opinión que nos pedían, tal vez pensemos que ahora no hay nada que hacer sino esperar el documento que saldrá del Vaticano el año que viene cuando se reúnan los obispos con el Papa Francisco.

Aunque este documento tendrá mucha importancia para todo el mundo católico, es muy importante que sigamos planteándonos a nivel local -arquidiócesis y parroquias– cómo podemos continuar el proceso de escucha atenta a las voces de nuestra comunidad. Todos juntos, clero y laicos. Y eso no se consigue fácilmente. Es un cambio de mentalidad. Nos tocará ir dejando atrás poco a poco el paternalismo de unos y el infantilismo de otros. Hacer algo a lo que quizás no estamos acostumbrados y que con frecuencia nos cuesta mucho: escucharnos unos a otros, y más difícil aún, estar todos dispuestos a ir adonde el Espíritu Santo quiere llevarnos.

El pasado lunes, día 26 de septiembre, representantes de unas treinta parroquias con ministerio hispano se reunieron en el Centro Arquidiocesano para plantearse una conversación que deberá ser la norma en el futuro entre nosotros, porque como ha dicho el Papa Francisco, la Iglesia del siglo XXI debe ser una iglesia sinodal. Hemos recibido las sugerencias recibidas en el proceso sinodal arquidiocesano. Ahora se trata de buscar formas concretas de cómo llevarlas a la práctica, de aprender a caminar juntos, cada uno con la vocación y misión a la que ha sido llamado. El Sínodo quedaría incompleto si no aprendemos en nuestras parroquias –aunque sea poco a poco– a escucharnos todos y a caminar juntos. Una tarea larga y tal vez nada fácil, pero que no podemos dejar de llevar a cabo. Con optimismo y alegría, con la ayuda del Espíritu Santo. El proceso sinodal ha encendido una chispa en nuestra Arquidiócesis. Ahora debemos alimentar el fuego.


Photo: Representantes de parroquias con Ministerio Hispano se reunieron para estudiar formas concretas de poner en práctica las recomendaciones del proceso sinodal en la Arquidiócesis.

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