La Navidad Latina, una tradición nuestra

“Preparen el camino del Señor…”

Ya está el Coro Arquidiocesano en el presbiterio de la Catedral, y a su lado la orquesta: piano, guitarras y charangos, saxofón y flautas, bajos y percusión. “Ven con nosotros, Emmanuel”…

Se les sumará el Coro infantil, llegarán en actitud humilde José y María buscando posada, subirán después con el Niño, y los Reyes –siempre tan esperados– también llegarán a los pies del recién nacido para brindarle sus dones. Mientras tanto, escuchamos y cantamos los villancicos, variados, enmarcados en breves lecturas bíblicas.

Está contenta de cómo ha salido todo. Ha derrochado dinamismo y alegría alternando su mirada entre los dos coros y la audiencia. Porque en la Navidad Latina ninguno es un mero espectador. Es una verdadera fiesta en la que todos desean en algún momento cantar.

–¿En qué año comenzó este concierto?

Hablamos al terminar con Olfary Gutiérrez, directora y  alma del concierto, que se mueve en este “escenario” como quien anda por casa. Porque en realidad esta Catedral y su música han sido su casa desde hace años.

Comenzamos en 2007. El P. José Gamba me invitó a que preparara un evento musical navideño para la comunidad hispana de la Arquidiócesis. Lo hicimos en el auditorio del Centro Arquidiocesano. A Mons. Manuel Cruz le encantó y quiso que el siguiente se hiciera en la Catedral, “en grande, como debe ser”.

Y en la Catedral ha sido año tras año desde entonces.

–A los cinco años de estar haciéndolo tuve la corazonada de convocar a los músicos pastorales de nuestras parroquias. Quería reunir voces e instrumentos musicales. Es una invitación que continúo haciendo cada año.

Y van sucediéndose los villancicos, de cerca y de lejos. De distintos países y tradiciones latinas. Los hay tradicionales y de composición más reciente.

–Algunos de los villancicos que escuchamos nos resultan nuevos…

Con el paso de los años fuimos descubriendo que, además de ser una ocasión para reunirnos a cantar canciones de Navidad, era también una excelente oportunidad para explorar las tradiciones musicales de Latinoamérica. Me di a la tarea de buscar villancicos de los veintiún países. Después de quince años tenemos un repertorio que incluye cantos en español, portugués, quechua y náhuatl.

No puede faltar el “Noche de paz”, ni tampoco “El burrito sabanero” que pone a todos a moverse, aunque sólo sean los pies por aquello de que estamos en la Catedral. Pero cuando suena la introducción del “Feliz Navidad”, todos nos ponemos de pie queriendo ser otros tantos José Feliciano. Y suenan las palmas. Y todos se miran con deseo de un abrazo que este año todavía no será posible. Esperamos que sí el año que viene, porque, Dios mediante, aquí estaremos de nuevo reunidos para una nueva edición de Navidad Latina, que es un anuncio gozoso de lo que se acerca. ¡Feliz Navidad!

Alternando con los dos coros que están en el marco precioso del presbiterio de la Catedral de Newark, Olfary se da la vuelta de vez en cuando para animar al público, convertido en un tercer coro en algunas canciones. Su rostro inspira y sus manos no dejan de animar.

Photos: Archdiocese of Newark/Julio Eduardo Herrera

–¿Qué es lo que más te llama la atención en este concierto?

–Cada vez me doy más cuenta del poder y la influencia que tiene la música en la vida de fe, la manera como nos impacta para unir, alegrar y estimular al pueblo. Me refiero a todos, tanto a los que vienen a oír el concierto como a los que nos preparamos para ofrecerlo. Es, sin duda, un proceso bonito y transformador.

En los bancos de la catedral, tan inmensa, tan solemne, había mucha gente, con sus mascarillas tapándoles los rostros. No tantos como ellos hubieran deseado. No han llegado a los números de antaño porque la pandemia ha afectado todo. Al menos este año han podido llevarlo a cabo. El año pasado, para no romper la tradición, grabaron algunas canciones y nos las regalaron por las redes sociales, acercándose a nuestros hogares. Bonito detalle.

–Vi que había dos coros, uno de adultos y uno de niños, que por cierto son los que arrancan como siempre los aplausos más cerrados. ¿De dónde son?

El Coro Arquidiocesano lo integran miembros del Coro Hispano de la Catedral y miembros de otras parroquias con ministerio hispano de nuestra Arquidiócesis. El coro infantil, “Los querubines de la Catedral”, son niños y niñas del programa de educación religiosa de aquí, pero este año también contamos con otros niños de nuestras parroquias.

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